Iemanjá
Diosa de los Océanos
Iemanjá, Mãe de todos os peixes
Rainha do mar, de todos os oceanos
Que sua beleza seja refletida nos espelhos cristalinos da humanidade
Que seus longos cabelos negros sejam penteados por lindas sereias
Que seu perfume seja sentido por todos os seus devotos que oferecerem pétalas de rosas brancas
Nos oceanos onde seu lindo corpo anda pelas águas claras com seu belo vestido azul!
Salve Iemanjá! Salve! Salve!
Iemanjá está incluída dentro del grupo de las diosas de “Sanación”*, cuya energía y alegría de vivir curan la opacidad y el decaimiento. Este grupo de diosas infunden vitalidad, entusiasmo, fluidez y la serenidad a quienes reciben su toque.
Cultura original: Yoruba, en África, Nigeria, Caribe, Cuba, Colombia, Brasil.
Tendencias y energías: Protectora, compasiva, amorosa, gentil, bella, nutricia, feliz.
Mensaje: Para recibirme debes percibir mi vibración y la frecuencia que transito.
Símbolos: Conchas, caracoles, las aguas del océano, la Luna.
Colores: Azul, blanco, celeste.
Frase talismán: Con tu presencia fluyo en amor y en confianza
Características principales:
La idea del universo oscuro, acuoso, uterino, subterráneo y laberíntico, como las cuevas, está presente en los mitos sobre los comienzos de variadas cosmovisiones. Se hablaba de un mundo que flotaba en las aguas primigenias e ilimitadas. A causa de a antigüedad de esta energía en la tierra que contiene el mundo y/o lo crea a partir de su propio ser, en África a diosa sería semejante a Gaia, la fuente de todo origen. De sus pechos habrían brotado las aguas de los continentes, creando luego todo lo demás.
Iemanjá es la reina primigenia, la diosa sagrada yoruba -reigión de santería de origen africano que se trasladó a países americanos como Brasil, Colombia y Cuba, entre otros-. Esta deidad, que dio a luz a catorce divinidades, santos o espíritus del panteón africano, es la dueña de las riquezas de todos los mares y océanos, de sus perlas, conchas, caracoles, corales, peces.
En los primeros tiempos se la conoció como Ymoja, una de las más grandes diosas de Nigeria, de África y de la diáspora. Se la expresa como una sirena sobre una concha, resplandeciente de belleza y aegría en los océanos. El azul y el celeste, así como las perlas le dan el rango de emperatriz del sentir, y los tonos plateados simbolizan la Luna creciente.
En los 500 años de invasión, conquista y explotación de las Américas -se escribe en el Nº 46 de la revista Conspirando, publicada en Chile-, las religiones indígenas y africanas sobrevivieron por el esfuerzo de resistencia de quienes continuaron adorando a diosas y dioses demonizados por el cristianismo. El sincretismo religioso -tan criticado y discutido- muestra, precisamente, la importancia religiosa en la formación de la identidad latinoamericana.
El Candomblé se constituyó como preservación de las estructuras lingüísticas y culturales de la nación yoruba. Espacio de resistencia cultural y religiosa, se transformó en una escuela de respeto a la tierra, la tradición y los ancestros.
Iemanjá, la madre de las aguas, es conocida como la diosa del agua salada y del encuentro de las aguas del río y del mar. Danza con un abanico de metal blanco en las manos imitando el movimiento de las aguas, y el vaivén de las olas. En algunas regiones de América del Sur se la considera la virgen de los navegantes y pescadores, Stella Maris; asimismo se la asocia con la virgen de la Inmaculada Concepción y en el Caribe se la mira como la dueña de las aguas, que sólo aparece en sueños o en contadas ocasiones a través de alguna médium. En Brasil se la celebra como Señora de las Candelas. Irradia su poder y su luz como madre generosa, bella, abundante, relacionada con la Virgen María; los espacios ligados a la sexualidad fueron transferidos a otras entidades. La Iglesia Católica -como se ha dicho- le quitó el sexo a la Virgen, haciéndola presente por su condición de madre de Jesús.
El agua ocupa más del 75 por ciento de la superficie del planeta Tierra, el mismo porcentaje acuoso que posee el cuerpo humano, y recordemos que este líquido circula por todo el organismo nutriéndolo y llegando hasta los últimos confines e infiltrándose en todos los rincones. El significado de las aguas está relacionado con los sentimientos, las emociones; sin embargo, en nuestra cultura occidental el amor, lo sentimental, lo intuitivo, lo espiritual, el rezo no ocupan ese porcentaje.
Fuente: tallerladiosa.blogspot.com
















