Los hijos son una joda.
Oyen todo… saben todo… y no entienden nada.
Siempre te están juzgando,
al menor error, la menor metida de pata, te condenan de por vida.
- ¡¿Qué tomaste?!
- 2 Martinis.
Algo me hizo reaccionar! un entorno… una palabra… un encuentro.
Es un misterio, pero de pronto un día recuperas la confianza en ti.
Una noche volví a casa y empecé a escribir…
Me sentí libre de lo que llamo “La Dictadura de las Apariencias“


